Crece el número de empleos que otorgan las energías renovables.

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El siglo XXI nos está permitiendo asistir a un momento único donde comienzan a romperse los paradigmas establecidos en pos de otros nuevos que buscan la eficiencia y la sostenibilidad, por sobre el mero beneficio propio en detrimento del planeta. Luego de años de luchar contra cierto sector de la comunidad científica reacia a aceptar la responsabilidad del ser humano en el cambio climático (al punto tal de llegar incluso a negar el problema en sí mismo). Luego de años de ver cómo grandes empresarios se resistían a invertir en energías renovables por “no resultar estratégicas desde los bolsillos”, es decir, por no ser rentables. Luego de años de escuchar negativas sobre las posibilidades que las energías renovables no sólo tendrían a nivel ambiental, sino también social, económico y laboral. Luego de años, años y años, empezamos a vivir ciertos tiempos que, aún con enormes desafíos, parecen demostrarnos que el cambio climático sí existe y es producto, directa e indirectamente, de las actividades humanas; que las energías renovables hoy resultan ya más rentables económicamente que invertir en energías basadas en combustibles fósiles, con beneficios a largo plazo, pero ya también en el breve tiempo; y que las energías renovables resultan tener un impacto positivo no sólo para cuidar el planeta Tierra, sino también a la propia especie humana… por ejemplo, como generadoras de empleo.

Muchas veces habrán escuchado hablar del concepto “empleos verdes”, término con el cual suele significarse aquellas oportunidades laborales que resultarán de las actividades basadas en la sustentabilidad y la eficiencia. Durante todos estos años de escepticismo, si hay algo en lo que algunos (o quizás muchos) creíamos, era en las posibilidades que otorgarían las energías renovables para la generación de empleo. Y déjenme decirles que no estábamos tan equivocados. Incluso que parecen tener un impacto más positivo del que esperábamos.

Al menos así lo ha demostrado el último reporte anual de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés). Bajo el título Renewable Energy and Jobs (Energías Renovables y Empleo), el informe presentado el pasado 25 de mayo, demuestra que actualmente más de 8.1 millones de personas trabajan en el sector de las energías renovables a nivel mundial. Es decir, que la energía solar, la eólica, biomasa y los otros tipos de energías renovables se convierten hoy en una fuente poderosa también de empleo.

Las cifras actuales resultan más alentadoras si se tiene en cuenta que representan un aumento del 5% desde el año pasado. Claro que para muchos un 5% no parece una gran cifra. Pero ¿qué ocurriría si dicho incremento se produce en el marco de un contexto de baja de empleo en el sector energético en general? Así lo evidencian las estadísticas establecidas para dos países (vaya casualidad) principales emisores de gases de efecto invernadero. Por un lado, en Estados Unidos, los puestos de trabajo en las energías renovables aumentaron un 6%, mientras que en el sector del petróleo y el gas disminuyó un 18%. Por otro lado, en China, las energías renovables emplearon a 3.5 millones de personas, frente a las 2.6 millones que emplearon las industrias del petróleo y el gas. Adnan Z. Amin, director general de IRENA, explica los motivos de este diferencial de las renovables: “Este aumento es impulsado por la disminución de los costos de la tecnología de energía renovable y de marcos normativos favorables a este sector. Esperamos que esta tendencia continúe a medida que el negocio de las energías renovables se fortalezca y los países avancen para alcanzar los objetivos climáticos que acordaron en París”.

Tal como se esperanza Amin, con el consensuado Acuerdo de París, cada uno de los países se ha comprometido a alcanzar ciertas contribuciones nacionales con el propósito final de lograr que el aumento de la temperatura de la superficie del planeta Tierra no supere los 2°C, con esfuerzos a que esa cifra sea de 1.5°C, en virtud de la vulnerabilidad actual de ciertos países. Para alcanzar dichos objetivos globales y nacionales, se deben reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y las energías renovables se presentan necesariamente como el medio apropiado para alcanzarlo. En el camino, sus impactos positivos trascienden lo meramente ambiental. Las mayores oportunidades de empleo que otorga, encuentran algunos elementos diferenciales según el tipo de tecnología y el país del cual estemos conversando.

Por tipo de tecnología.

El reporte de IRENA evidencia que, aprovechando las bondades del sol, la energía solar fotovoltaica es el mayor empleador del sector de energías renovables al darle trabajo a 2.8 millones de personas en todo el mundo. Dicha cifra evidencia un incremento del 11% respecto del anterior informe realizado (2.5). Sus principales países de desarrollo son Japón y Estados Unidos, con China y la Unión Europea también posiciones estables de liderazgo. Sus posibilidades de empleo se advierten en toda la línea de trabajo que implica un panel solar: fabricación, instalación, funcionamiento y mantenimiento.

El segundo lugar en tipo de tecnología lo ocupan los biocombustibles líquidos con 1.7 millones de puestos de trabajo. El tercer lugar es para la incrementada energía eólica que registró un aumento del 5% para representar a 1.1 millón de puestos de trabajo en el mundo, con destacada participación en China, Estados Unidos y Alemania.

El siguiente gráfico representa la generación de empleo por tipo de tecnología de energía renovable, donde se evidencia la mayor participación de la energía solar fotovoltaica.

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Por país.

Si bien todos sabemos que países como Alemania en Europa o Uruguay en América Latina, lideran el desarrollo de energías renovables, cada vez son más los que, por necesidad, obligación o preferencia, optan por este tipo de energía para satisfacer las necesidades de sus ciudadanos. El Acuerdo de París se convirtió en una suerte de “invitación o empujón más” a este favor. ¿Por qué si han comenzado a fabricarse autos eléctricos en Argentina, aún no pueden venderse en el mercado automotriz y circulan en las bellas calles porteñas de Buenos Aires? La clave para permitir, promover y garantizar el desarrollo de las energías renovables está en comenzar a modificar, generar y/o adaptar las normativas legales.

Éste ha sido uno de los principales factores que, conforme el estudio de IRENA, evidencia un mayor impacto en el empleo del sector, determinando los países con mayor número de puestos de trabajo en energías renovables. Quienes lideran dicho ranking son: China, Brasil, Estados Unidos, India, Japón y Alemania. Cabe destacar que, en referencia a lo que a la normativa respecta, tanto en Brasil como en India, se han abierto nuevas posibilidades de licitaciones nacionales y estatales; y que en Estados Unidos los créditos fiscales al sector han contribuido para alcanzar tal liderazgo.

El siguiente gráfico evidencia la distribución de los puestos de trabajo conforme el país, dando una percepción visual de sus concentraciones también por continente.

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El debate: cuestión de género

Si hay algo que me llamó la atención cuando analicé el gráfico de empleo por tecnología fue el uso igualitario de símbolos que representan a hombres y mujeres. El orden es tan unívoco como igualitario: mujer, hombre, mujer, hombre, mujer, hombre… Es más, en todos los tipos de tecnología, el inicio lo da una mujer. ¿Es esto realmente representativo de lo que ocurre en la realidad del sector? ¿Qué es lo que verdaderamente viven en las mujeres en el sector de la energía en general, y de las renovables en particular?

“The good news” o “la buena noticia” es que la mujer y la cuestión de género tiene un apartado especial en el informe de IRENA, lo cual pocas veces se evidencia en informes de este tipo. Para poder analizar la cuestión de género, la agencia realizó un estudio online en 90 compañías privadas del sector de las energías renovables en más de 40 países. El resultado demostró que las mujeres representaron el 35% de la fuerza de trabajo en esas compañías, es decir, menos que la mitad. Pero lo que se destaca es que dicho porcentaje es diferencialmente positivo en comparación con la industria energética en general, donde apenas representan entre un 20 y un 25%.

Otro elemento a considerar es el rol que las mujeres desempeñan o les permiten desempeñar. Según la investigación llevada a cabo, las mujeres desempeñan en un 46% actividades administrativas, un 28% de trabajo técnico y un 32% de actividades de management. El estudio mismo reconoce que no se ha registrado “una evolución de los roles de género en el sector”.

Conforme la oficina de Género Global de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en Inglés), la mujer se encuentra en desventaja, tanto por su vulnerabilidad a la problemática como a sus posibilidades de desarrollo: más de 2 millones de mujeres en el mundo viven en situación de pobreza energética y sólo un 10% de los créditos otorgados por instituciones financieras para proyectos de energías renovables son brindados a mujeres.

Conforme las proyecciones de IRENA, se espera duplicar la cuota de las energías renovables en la matriz energética mundial para 2030, lo que generaría más de 24 millones de empleos en todo el mundo. Ojalá que, para cuando alcancemos esa cifra, la igualdad de género sea un también un aspecto diferencial del sector. Las energías renovables pueden, deben y tienen que ser eficientes y destacadas en los tres elementos que definen a la sustentabilidad: ambiental, económico y social.

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