Corrupción, el otro virus

Con preocupación, rabia e impotencia vemos que el problema estructural de la corrupción en Latinoamérica no da tregua, más aún cuando se presenta con fuerza en momentos donde la solidaridad, transparencia e integridad en el manejo de los recursos púbicos son indispensables para enfrentar eficientemente el impacto nacional de la triple crisis provocada por la pandemia mundial, profundizando así la preexistente cultura de corrupción que por décadas ha desafiado el desarrollo económico y humano de nuestros pueblos en una historia indefinida de pobreza, inequidad y desigualdades sociales.

Este fenómeno impacta directamente en la desconfianza de las personas en las instituciones, en la democracia y la justicia, en sociedades fragmentadas por el debilitamiento del estado de derecho, aumento de las violencias y rompimiento del contrato social originario, siendo los más pobres las victimas de actos inescrupulosos de funcionarios o grupos que ven en la emergencia y administración del dinero público una vía para generar riqueza.

Luther King señalaba: “No me horrorizan los actos malos de la gente mala, sino la indiferencia de tanta gente buena”, el rol y empoderamiento del ciudadano en la lucha contra la corrupción es fundamental para identificar, abordar y mitigar estos actos fraudulentos, una educación basada en el valor de la honradez, la ética, las buenas costumbres, cultura de paz y legalidad son la clave.

Escrito por:

Santiago Pérez Samaniego

santiagojperezs

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no del Blog Dialld.

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