China le declara la guerra a la contaminación

El feriado por el día nacional de Pekín, que se celebra el 1.° de octubre cada año, se vio empañado por el esmog. Supuestamente, en un “otoño dorado” con altos cielos azules, la ciudad le ofreció a sus residentes y visitantes una sensación sombría.

El esmog es un recordatorio de lo difícil que es para China ganar su guerra contra la contaminación, anunciada por el premier chino, Li Keqiang, en la Asamblea Popular Nacional de 2013.

Para ser justos, se han logrado avances: la cantidad de días en los que hay contaminación ha disminuido; la concentración de contaminantes medida por el Índice de Contaminación del Aire (API, Air Pollution Index) ha ido disminuyendo; y las personas que viven en Pekín han comenzado a ver cielos más claros, medidos por días con un API igual o inferior a 60.

Un camino difícil

No ha sido un viaje fácil. El éxito requiere de voluntad política al más alto nivel para hacer frente a la falta de armonía entre el hombre y la naturaleza, que es una limitación importante para el crecimiento económico. También exige un gran esfuerzo para revisar las leyes y regulaciones ambientales con el fin de dotar a la legislación de “dientes afilados”.

La Ley de Protección Ambiental enmendada se considera como la primera legislación ambiental en China que en realidad tiene algunos dientes en ella. Esto marcó el comienzo de una nueva era de mejora de la legislación para regular el aire, el agua y la contaminación del suelo. Los costos de infringir la ley son demasiado altos como para ignorarlos. Cuando se aplique correctamente, se espera que la legislación juegue un papel importante en la protección del bienestar del medioambiente de China.

Exige también incentivos claros que atraigan la innovación, los flujos de capital financiero y la implementación de tecnologías limpias. Estos constituyen los cimientos y la infraestructura que impulsará la Cuarta Revolución Industrial.

Esta transición es totalmente factible, ya que se verá impulsada por los avances tecnológicos y las revoluciones en sistemas digitales, energía limpia, logística, inteligencia artificial y ciencias de materiales. Juntas, estas tecnologías están alterando y transformando la forma en que vivimos nuestras vidas y cómo producimos productos y servicios.

¿Un año óptimo para China?

Las industrias han estado escuchando, y ahora están tomando medidas. Guiadas e incentivadas por la política nacional en las industrias estratégicas emergentes, las industrias están invirtiendo en innovación. El aporte en investigación y desarrollo nacional continúa en aumento, hasta el 2,5 % del PBI del país en 2020. El sector privado, por su parte, está desempeñando un papel más activo en la inversión en nuevas tecnologías, en especial las empresas que cotizan en bolsa que aprovechan el mercado financiero de capital para invertir, fusionar y adquirir tecnologías innovadoras tanto de China como de todo el mundo. Muchos expertos opinan que el año de 2016 es el año óptimo para que la capital china invierta y adquiera nuevas tecnologías y activos.

Hace mucho tiempo que el sector financiero percibió una oportunidad para invertir en tecnologías limpias. Una política de incentivos ayuda a reducir el riesgo y ofrece mayores garantías para un retorno de estas inversiones.

China ya es el mayor mercado mundial de tecnologías limpias. La alineación de las prioridades nacionales y mundiales para cumplir con los compromisos asumidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG, Sustainable Development Goals) y el Acuerdo de París ha provocado una revolución económica limpia.

Las ciudades de China están tomando medidas. Actualmente, ya hay 42 proyectos piloto de bajas de carbono en marcha, y se espera que la cantidad aumente a 100 a finales de este año. Pero en un país tan grande y complejo como China, que continúa experimentando un rápido proceso de urbanización, los primeros esfuerzos para el crecimiento verde de bajo contenido de carbono deben ser inteligentes.

Es una gran oportunidad, pero hay que hacer las cosas correctamente.

Oportunidades para el crecimiento verde

Dieciocho nuevas áreas de China designadas a escala nacional han formado una alianza para ofrecer crecimiento verde de alta calidad e inteligente. Las 36 áreas de desarrollo económico designadas a escala nacional han hecho lo mismo. Al unirse bajo una agenda compartida, están impulsando la demanda de soluciones de tecnología limpia.

Es posible que haya oído hablar de la Conferencia Anual del Foro Ecológico Global en Guiyang, que se celebró en una de las regiones más pobres del sudoeste de China. El Foro comenzó hace aproximadamente 10 años. Eche un vistazo a la ciudad y la región hoy. Ya se ha convertido en un modelo a seguir para muchas otras regiones y países en desarrollo por la forma en la que su economía local se ha construido sobre bases ambientalmente sólidas.

China también es sede de la Asamblea Anual de Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial, que ha adquirido una sólida reputación por innovación sostenible. Zhenjiang, provincia de Jiangsu, en el este de China, se ha convertido en una ciudad pionera de la innovación de bajo carbono.

China ya es el mayor mercado del mundo de tecnología limpia, pero necesita adoptar rápidamente estas tecnologías para hacer frente a sus desafíos ambientales nacionales.

Tengo confianza en que China va a ganar su guerra contra la contaminación. Y en realidad ya está en el camino correcto para alcanzar ese objetivo. Básicamente, el mundo requiere del liderazgo de países como China y otras economías grandes, y que estos puedan trabajar juntos. Al fin y al cabo, ellos marcan el rumbo mundial, y en este momento son más necesarios que nunca.

Fuente: https://www.weforum.org/

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