12 acciones sostenibles y asequibles para cada mes del año

Imagen: REUTERS/Charles Platiau

Con unos simples cambios en nuestros hábitos podemos dar unos pasos adecuados para cambiar a ese estilo de vida sostenible tan necesario para nuestro Planeta.

Quizás puedas tener la tentación de pensar que las pequeñas (o no tan pequeñas) acciones individuales que podamos hacer cada uno de nosotros son insignificantes en comparación con el tamaño del problema de la crisis climática en la que estamos ya envueltos.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Van a ser precisamente las acciones y los cambios de hábitos de cada uno de nosotros los que van a dar lugar al punto de inflexión que nos lleve a un escenario sostenible.

Cada acción individual siempre tiene una consecuencia, por pequeña que sea. Deja de usar plásticos de un solo uso y tal vez esta decisión salve a una tortuga marina

Tenemos cierta obsesión por cuantificar las cosas y las consecuencias de nuestras elecciones individuales no escapan a esta manía. No obstante, sería recomendable dejar de medir y pasar a la acción, disfrutando de nuestros nuevos hábitos ecointeligentes y no ya tanto del resultado.

Con esta idea en nuestra mente, os proponemos algunas cuestiones sobre sostenibilidad en las que nos podemos enfocar en este nuevo año para avanzar de manera asequible y acorde a nuestras posibilidades adoptando una acción sencilla mes a mes:

Enero: Ordena tu vida

El desorden suele ser una constante en el mes de enero, por lo que empezar a ordenar nuestras vidas puede ser un gran comienzo después de una temporada de excesos.

Si te preguntas por qué el orden es sostenible, es quizás porque no has iniciado todavía el camino para llevar un estilo de vida que requiera menos cosas, que sea minimalista.

Esto nos lleva también a bajarnos del tren del consumismo, practicar un consumo responsable y abandonar, en la medida de lo posible, el adictivo modelo lineal basado en fabricar-usar-tirar.

Imagen: REUTERS/Thomas Peter

Febrero: Vigila el termostato

Y es que en febrero, en gran parte del mundo, hace frío. No es preciso que en tu vivienda o lugar de trabajo intentes replicar la calidez de lugares exóticos.

Siempre que sea posible, se recomienda ajustar el termostato a 20–21ºC, bajar las persianas por las noches para que no se fugue el calor y corra las cortinas para evitar el frío desde los cristales, es lo que técnicamente se denomina pared fría.

Por cada grado centígrado en que se incrementa la temperatura de una vivienda, el consumo energético aumenta en un 7%, con el consiguiente incremento en el gasto en calefacción y en las emisiones de CO2.

También puedes combinar la calefacción con todo tipo de formas de mantenerse cómodo que no implican la quema de combustibles fósiles, por ejemplo, poniéndote una ligera ropa de abrigo.

Marzo: Reduce en tu dieta el consumo de carne y lácteos

Si no estás por la labor de adoptar una dieta vegetariana puedes ayudar mucho a la sostenibilidad reduciendo la ingesta de productos animales.

Según estudios, si los estadounidenses simplemente sustituyeran el consumo de carne de vacuno por legumbres, Estados Unidos alcanzaría entre el 50 y el 75% de sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Imagen: REUTERS/Heinz-Peter Bader

Abril: Camina o monta en bicicleta más, conduce menos

Vivimos en un mundo donde algunas personas conducen 3 kilómetros para llegar al gimnasio y allí caminar 3 kilómetros en la cinta de correr.

¡Mientras tanto, las emisiones de nuestros vehículos están ahogando al Planeta!

Piensa en formas que te lleven a conducir menos (¡o nada en absoluto!) y opta por caminar o en utilizar esa bicicleta que tienes olvidada.

Mayo: Consume alimentos locales

Cada vez es más evidente la enorme huella ecológica que supone nuestra alimentación.

Está en nuestra mano reducirla simplemente consumiendo alimentos locales, de cercanía o kilómetro cero.

Aunque parezca que esta práctica no marca la diferencia, optar por comprar alimentos producidos localmente tiene enormes beneficios, desde apoyar a los agricultores de la zona y aumentar la economía local, hasta ahorrar recursos como puede ser el combustible que se utiliza para el transporte.

Junio: Reflexiona sobre tus viajes en avión

Junio puede ser un buen mes para plantearnos uno de los hábitos menos sostenibles de nuestro estilo de vida: los viajes aéreos.

Debido al desarrollo de las aerolíneas de bajo coste, para muchos la idea de no viajar en avión es algo difícil de considerar, y la idea de prescindir de este tipo de desplazamiento es difícil de vender.

Sin embargo, si queremos evitar que el Planeta se siga calentando a la velocidad que lo está haciendo, tendremos que dejar de viajar a la velocidad que permiten los aviones.

Desgraciadamente las buenas intenciones de la mayoría chocan con la diversión y sensación de libertad que proporcionan los viajes en avión.

Como en otros casos parecidos, la disonancia moral está servida.

Así que, este verano ¿por qué no te planteas pasar tus vacaciones más cerca de casa? O, al menos, busca cómo compensar el carbono que generan tus viajes en avión.

Imagen: REUTERS/Gonzalo Fuentes

Julio: Deja de usar artículos de plástico de un solo uso

Quizás este reto parezca más fácil que el anterior. Desde que los artículos de un solo uso irrumpieran en nuestro estilo de vida en la década de los 50 del pasado siglo, nuestra adicción a ellos no ha parado de crecer.

Podemos empezar por dejar de utilizar productos como las pajitas de plástico (popotes) que, si lo piensas bien, aportan bien poco a nuestra calidad de vida y, sin embargo, producen daños evidentes en la fauna marina.

Este caso, junto al abandono del uso de las bolsas de plástico, puede ser un buen comienzo en el cambio para prescindir de todos los plásticos de un solo uso.

Agosto: Usa un protector solar responsable con el entorno

No podemos dudar de que ha sido un gran avance disponer de estos productos químicos para proteger nuestra piel de la exposición excesiva al Sol.

Desgraciadamente, algunos de los ingredientes en estos productos perjudican a mares y ríos dañando sus ecosistemas, como puede ser el caso de los arrecifes de corales.

Sin embargo, están apareciendo protectores solares que son responsables con el medio ambiente y cumplen perfectamente su función de proteger nuestra piel, así que, anímate y comienza a utilizarlos este mes de agosto.

Imagen: REUTERS/Dinuka Liyanawatte

Septiembre: Congela alimentos

A medida que las temperaturas estivales empiezan a descender, los mercados se llenan de productos agrícolas que podemos aprovechar en ese momento y también más tarde.

Para este último punto podemos recurrir a la preparación de conservas, algo que requiere de tiempo, conocimiento y algo de experiencia.

Otra posibilidad, mucho más asequible, es la congelación de alimentos para su posterior consumo.

Octubre: deja las hojas sobre tu césped

Si eres de los que tienen un jardín con césped y árboles esta recomendación te va a ahorrar algo de trabajo, ya que te proponemos que dejes de recoger las hojas que caen sobre la hierba.

¿Por qué? Porque estas hojas conforman un mantillo que protege el suelo y que además actúa como un fertilizante natural. Cuando empleas el rastrillo y recoges todas las hojas, estás eliminando estos beneficios naturales para tu jardín y césped.

Además, también te ahorras comprar mantillo para tu jardín.

Noviembre: Evita el desperdicio de alimentos

A medida que la temporada de banquetes y comilonas se va acercando, también lo hace la temporada del desperdicio y el consumo desmedido.

Quizás no te hayas percatado del problema: si el desperdicio de alimentos fuera un país, ocuparía el tercer lugar, después de Estados Unidos y China por el impacto que produce sobre el calentamiento global.

Por este dato y otras muchas evidencias reducir el desperdicio de alimentos es una de las acciones más importantes que podemos hacer para luchar contra el cambio climático.

Imagen: REUTERS/Pawel Kopczynski

Diciembre: Resiste al derroche y el consumismo

Ya hemos llegado a diciembre. Un mes dedicado a la familia, las reuniones y las fiestas. ¡Y a las compras!

¿En qué nos hemos convertido? El estadounidense promedio gasta al año unos 700 dólares en regalos navideños, lo que suma más de 465 mil millones de dólares.

Con este dinero se pueden hacer muchas cosas, pero ¿has pensado que gran parte de estas compras tienen una vida muy corta?

Este uso efímero de la compras navideñas contrasta con la larga vida de estos desperdicios en el vertedero.

Ante esta situación se hace indispensable ejercer el consumo de una manera responsable, evitando caer en la fauces el consumismo desaforado que acecha nuestras vidas.

Una vez terminado este repaso, lo importante es pasar a la acción e intentar progresar en algunas de las posibilidades que hemos visto.

¡Tu puedes marcar la diferencia y ayudar al Planeta!

Fuente: https://es.weforum.org/

Escrito por

Ricardo Estévez

En colaboración con Ecointeligencia.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no del Blog Dialld.

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